La rodilla está reemplazada, ¿entonces por qué sigue doliendo? Caso clínico tras prótesis de rodilla
Quizá tú también hayas pasado por ello. Dolores de rodilla que duran muchos meses o incluso años y, según el médico, la única solución es una prótesis total de rodilla (sustitución completa de la rodilla).
Esta operación se realiza con mayor frecuencia debido a una artrosis avanzada, una enfermedad degenerativa en la que se produce una destrucción progresiva del cartílago. La consecuencia es el roce entre los huesos, lo que provoca dolor, limitación del movimiento y, en estadios avanzados, también cambios en la forma de las superficies articulares o la formación de osteofitos.
Tras la operación, es natural esperar que el dolor desaparezca y que todo vuelva a la normalidad. Sin embargo, la realidad suele ser algo más compleja. El dolor original se reduce, pero a menudo es sustituido por una sensación de rigidez, inseguridad al caminar o una inflamación persistente. El tratamiento no termina con la operación: al contrario, comienza el proceso de recuperación de un movimiento pleno.
Evolución tras la operación
Nuestra paciente se sometió a una operación de prótesis total de rodilla el 9 de marzo de 2026. Era ya la segunda operación de este tipo, esta vez en la otra extremidad inferior. Tras la intervención estuvo hospitalizada una semana y posteriormente realizó otra semana de rehabilitación en un centro, donde llevó a cabo ejercicios individuales y utilizó la artromotora.
A pesar de ello, dos semanas después de la operación no estaba satisfecha con su estado. Persistían el dolor, la inflamación y la limitación del movimiento. Por eso decidió optar por una rehabilitación intensiva y se alojó durante 10 días en el apartamento de FYZIO KLINIK®, donde recibió una atención integral.
«Tengo la sensación de que los cuidados postoperatorios no siempre son suficientes. El paciente, en este periodo, a menudo tiene que orientarse por sí mismo y buscar la manera de volver lo mejor posible a la vida cotidiana.»
Valoración inicial
A su llegada, la paciente se sometió a una exploración ortopédica y, a continuación, a una valoración fisioterapéutica integral, que sirve para evaluar las posibilidades de movimiento y diseñar un tratamiento individualizado.

En la valoración inicial:
persistía el dolor de rodilla (analgésicos 3 veces al día),
había inflamación en la zona de la rodilla,
se observaba un hematoma visible en el lado lateral de la extremidad operada,
las cicatrices estaban cerradas, en algunas zonas aún con costras.
Rango de movimiento:
flexión: 90°
extensión: faltaban aproximadamente 5°
La marcha era posible con ayuda de muletas axilares, con un patrón asimétrico y descargando la extremidad operada.
Proceso de rehabilitación
Basándonos en la valoración inicial, planteamos una rehabilitación intensiva con frecuencia diaria. La terapia se centró en recuperar progresivamente la movilidad, reducir el dolor y volver a un patrón de marcha correcto.
La rehabilitación incluyó tratamiento manual de la cicatriz y liberación de los tejidos blandos, movilización de la rótula y de la articulación de la rodilla, así como ejercicios pasivos y activos para mejorar el rango de movimiento y la fuerza muscular. De forma progresiva nos centramos también en la reeducación de la marcha y en la transición de las muletas axilares a las muletas de codo (canadienses).

Dentro de los cuidados postoperatorios utilizamos también terapias complementarias. La Limfa therapy en programa agudo ayudó a reducir la inflamación, el dolor y la respuesta inflamatoria en la zona operada. La terapia incluyó también terapia oscilatoria, que favoreció la reabsorción del hematoma, la reducción de la inflamación y la mejora del riego sanguíneo de la rodilla.
Durante la estancia, la paciente recibió también masajes relajantes, que contribuyeron a la regeneración general y a la relajación.

Resultado de la rehabilitación
Durante la estancia de 10 días se produjo una mejora notable del estado de salud de la paciente. De forma progresiva fueron disminuyendo el dolor y la inflamación, y mejoró el rango de movimiento.
Al final de la estancia, la paciente tomaba el analgésico únicamente por la noche, para que el dolor no la molestara durante el sueño. El rango de movimiento mejoró notablemente: la flexión de la rodilla alcanzó 120 grados y la extensión era completa. El hematoma se reabsorbió por completo y la inflamación era ya solo leve.
La paciente comenzó a probar de forma progresiva la marcha sin muletas en distancias cortas. En distancias más largas caminaba con muletas de codo sin dificultad.
Recomendaciones para el periodo siguiente
Para lograr un resultado óptimo recomendamos continuar con la rehabilitación ambulatoria aproximadamente una vez por semana. El control regular y los ajustes de los ejercicios permitirán aumentar la carga de forma progresiva y favorecerán la recuperación de la función completa de la articulación de la rodilla.
Este artículo ha sido preparado para ti por la fisioterapeuta Jana Pauer.